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Cómo generar buzz a muy bajo costo

Se estima que el consumidor promedio hoy está expuesto a unas 1500 marcas por día. Eso sin dudas lo vuelve un poco ‘inmune’ a los estímulos publicitarios tradicionales.

Esta sobreinformación fue el impulso que los creativos necesitaban para idear nuevas formas de llamar la atención. En ese contexto surgieron una serie de acciones encaradas principalmente por las Pymes, de muy bajo costo y alta repercusión, aunque no necesariamente masivas: así nacía el Marketing de guerrilla.El nombre como tal, se lo debemos a Jay Conrad Levinson, empresario, fundador de la Guerrilla Marketing Association y creador de la serie de libros Guerrilla Marketing, entre sus más de 30 Best Sellers.Levinson determinó una serie de características que definen a esta forma revolucionaria de hacer publicidad:· Está diseñado para empresas pequeñas· Debe estar enfocado en la psicología humana, más que en la experiencia· En lugar del dinero, la principal inversión es la imaginación, tiempo y esfuerzo propio· Debe crear relaciones nuevas, pero enfocarse a las ya creadas· Debe usar la mercadotecnia tradicional y la tecnología para lograr que el mensaje llegue.El Marketing de guerrilla representa una de las estrategias publicitarias más actuales, que sin embargo recurre –vaya paradoja- a la más antigua de las técnicas: el boca a boca, aunque reemplazando el susurro sutil y envolvente de la publicidad tradicional por un mensaje directo, abierto, genuino y chocante, que se asemeja más a un grito por el impacto que genera.El encanto radica en el shock. Y el espacio-cualquier espacio- vale. Sólo se trata de (además de llamar la atención, claro!) traducir el asombro, impacto y la viralización en beneficios para la empresa.Acá, algunas genialidades cometidas en nombre del buzz:La utilización creativa del espacio y la imaginación como instrumento. De eso se trata el Marketing de guerrilla, nacido en los confines de lo under y convertido hoy en una de las herramientas de comunicación favoritas de las primeras marcas en todo el mundo.

Se estima que el consumidor promedio hoy está expuesto a unas 1500 marcas por día. Eso sin dudas lo vuelve un poco ‘inmune’ a los estímulos publicitarios tradicionales.

Esta sobreinformación fue el impulso que los creativos necesitaban para idear nuevas formas de llamar la atención. En ese contexto surgieron una serie de acciones encaradas principalmente por las Pymes, de muy bajo costo y alta repercusión, aunque no necesariamente masivas: así nacía el Marketing de guerrilla.

El nombre como tal, se lo debemos a Jay Conrad Levinson, empresario, fundador de la Guerrilla Marketing Association y creador de la serie de libros Guerrilla Marketing, entre sus más de 30 Best Sellers.

Levinson determinó una serie de características que definen a esta forma revolucionaria de hacer publicidad:

Está diseñado para empresas pequeñas
Debe estar enfocado en la psicología humana, más que en la experiencia
En lugar del dinero, la principal inversión es la imaginación, tiempo y esfuerzo propio
Debe crear relaciones nuevas, pero enfocarse a las ya creadas
Debe usar la mercadotecnia tradicional y la tecnología para lograr que el mensaje llegue.
El Marketing de guerrilla representa una de las estrategias publicitarias más actuales, que sin embargo recurre –vaya paradoja- a la más antigua de las técnicas: el boca a boca, aunque reemplazando el susurro sutil y envolvente de la publicidad tradicional por un mensaje directo, abierto, genuino y chocante, que se asemeja más a un grito por el impacto que genera.

El encanto radica en el shock. Y el espacio-cualquier espacio- vale. Sólo se trata de (además de llamar la atención, claro!) traducir el asombro, impacto y la viralización en beneficios para la empresa.

Acá, algunas genialidades cometidas en nombre del buzz:



http://tabascogroup.com/marketing-de-guerrilla