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EL DESCARADO ENCANTO DE LA VIRTUALIZACIÓN

El notable interés que rodea a la tecnología de virtualización, como palanca de optimización de costes y activos, ha crecido al calor de la crisis.

El valor que la tecnología de virtualización aporta a las organizaciones es manifiesto, fundamentalmente a la hora de consolidar e imprimir flexibilidad a las infraestructuras TIC. Pero, aunque a primera vista todo son ventajas, no hay que pasar por alto el impacto que esta tecnología ejerce en varios frentes, incluyendo los procesos de gestión y operación, y, un aspecto cada vez más crítico, la redefinición del mapa de relaciones de la empresa usuaria con sus proveedores de servicios TIC.

Para analizar estas cuestiones, COMPUTING ha organizado en colaboración con Accenture un encuentro que dejó constancia del valor de una tecnología que se ha convertido en aliada estratégica de los departamentos TIC. La criticidad que la virtualización ha alcanzado en la práctica totalidad de las grandes organizaciones es patente a la vista de manifestaciones como la del director del Centro de Proceso de Datos de Adif, Candido Calcerrada, quien reconoce que “la configuración del CPD de Adif no nos la podríamos plantear sin la virtualización, que actualmente alcanza un nivel de prácticamente el 75 por ciento”. El operador de infraestructuras ferroviarias, que tras su separación de Renfe emprendió un ambicioso proyecto de consolidación e integración, ha encontrado en esta tecnología una ayuda de primer orden hasta el punto de que “sin la virtualización sería imposible la gestión de un número similar de máquinas físicas y la implantación de un nuevo servidor resultaría altamente compleja”, apostilla Calcerrada.

La apuesta de Gas Natural por la virtualización es también clara, específicamente en los entornos servidor. El director de Planificación Tecnológica de Sistemas de Información de Gas Natural, Josep María Boixeda, considera que la virtualización resulta clave a la hora de consolidar y ganar eficiencia en tanto que “facilita el control de costes y la optimización de las infraestructuras en un escenario en el que se hace cada vez más necesario controlar la utilización del espacio y el consumo eléctrico”.

Desde la perspectiva del director de Tecnología de Banco Sabadell, Carles Abarca, “la virtualización es un herramienta que ha de aplicarse como tal y tiene distintas caras”. Junto a las ventajas ya citadas, Abarca considera que en la adopción de esta tecnología concurre otro factor clave: “nuestras aplicaciones no tienen una utilización lineal en el tiempo y registra picos en determinados momentos de modo que en los entornos no virtualizados es necesario prever las capacidades en función de las puntas, mientras que en un entorno virtualizado es posible utilizar la capacidad dinámicamente”.

No obstante y a pesar de su aparente aceptación generalizada, la virtualización no proporciona el mismo valor a todas las organizaciones y existen efectivamente escenarios en los que su potencial está limitado. Así sucede en Bancaja, que ha apostado por la virtualización a nivel de almacenamiento, pero no en los entornos servidor y cliente. “No tenemos una masa crítica suficiente como para obtener valor de la virtualización y, además, no hay que olvidar que la virtualización también tiene su coste y complejidad”, argumenta Fernando Fons, director de Técnica de Sistemas de Bancaja.

La caja valenciana considera “imprescindible” la virtualización en la infraestructura de almacenamiento pero, tras probar esta tecnología en los entornos servidor y cliente, “no se ha llegado a ninguna conclusión válida”. En el entorno servidor porque se trata de una instalación host centralizada muy optimizada y, en el cliente, puesto que “tiene sentido en clientes muy pesados que, por tanto, requieren mucha virtualización y carece de fundamento en el caso de clientes muy ligeros”.

En este sentido, Fons reconoce que “la virtualización de servidores es un excelente medio, probablemente el único, para consolidar sin cambiar las aplicaciones o los sistemas operativos”; sin embargo Bancaja ha tomado el camino de correr diferentes aplicaciones en el mismo hardware utilizando Solaris y Microsoft como sistemas operativos Unix y WinTel.

Una visión similar tiene Sanidad de Madrid, cuyo jefe de servicio de Sistemas, Ángel Luis Sánchez, entiende que hay que superar el mensaje comercial y tratar la virtualización como “una herramienta que puede aplicarse, en función de las necesidades específicas de cada organización, en las distintas capas que componen la arquitectura tecnológica, incluyendo también comunicaciones y seguridad”.

En este sentido, Sánchez estima que “están obligadas a virtualizar aquellas organizaciones que no han conseguido el éxito de un estándar tecnológico que es con el que deben trabajar sus proveedores” y añade que, en el caso concreto de Sanidad de Madrid, “la virtualización se utiliza en función del para qué y, si bien su uso ha dependido de las diferentes CCAA a raíz de las transferencias, ha sido objeto de una apuesta clara con motivo de la puesta en marcha de los siete nuevos hospitales de la Comunidad de Madrid posibilitando la virtualización de servicios que se prestan simultáneamente en siete centros hospitalarios diferentes”.
En este sentido, Sánchez considera que frente a la virtualización como alternativa o ‘parche’ a los problemas derivados de entornos poco racionalizados por heterogéneos, “lo lógico es un ataque directo, es decir, marcar unos estándares tecnológicos a lo que se adapten los proveedores”.

Racionalización y continuidad
Frente a este argumento, Abarca considera que “la virtualización no está reñida con la virtualización, de hecho, es imposible virtualizar sin estandarizar previamente y la virtualización tiene que estar ligada a un plan de sistemas y una arquitectura”.

En la misma línea que Adif, Gas Natural y Banco Sabadell, se expresa también José Luis Domingo, director del Área de Producción de Fremap, una organización cuya apuesta por la virtualización empezó por las redes y el almacenamiento con un enfoque de consolidación bastante radical, que alcanza asimismo a la infraestructura servidor, fundamentalmente en los entornos WinTel. La flexibilidad es, según Domingo, la ventaja por excelencia de la virtualización ya que “permite aislar las aplicaciones de los medios físicos que, en nuestro caso, son del orden de un centenar de servidores sobre los que podemos actuar en función de la demanda gracias a la virtualización”.

No obstante y a pesar de las ventajas, Domingo no pasa por alto las dificultades que implica el uso de esta tecnología, sea por la carencia de soporte por parte del proveedor a ciertas aplicaciones o sea por la desconfianza derivada de la resistencia al cambio. En este sentido, Domingo pone el acento en la importancia de la gestión del cambio ya que “si no se utiliza de una manera ordenada y regulada, con la virtualización se corre el peligro de ir al extremo contrario de la consolidación”.

La racionalización es también la meta que persigue Ferrovial. La multinacional, que dispone de 17 CPDs y engloba a más de un millar de empresas que crecen de forma dinámica a medida que se ganan concesiones, ha encontrado en esta tecnología “una herramienta para poner orden y, sobre todo, ser flexibles y dinámicos resolviendo una problemática del negocio”, en palabras de Lorenzo Carrascosa, gerente de Soluciones de Negocio de Sistemas de Información del Grupo Ferrovial.

Así y en el marco de una iniciativa global denominada Engloba, Ferrovial contempla la creación de plataformas virtualizadas que garanticen de forma segura el desarrollo y la continuidad del negocio. El proyecto ya ha alcanzado a los CPDs de Ferrovial en Polonia y EEUU, pero “queremos definir una estrategia global de virtualización”, apunta Carrascosa.

El proyecto de Ferrovial lleva implícito un ahorro de costes asociado a la reducción del consumo de espacio, energía y los costes de mantenimiento; sin embargo su alcance es mayor. Y es que tampoco puede pasarse por alto el potencial de esta tecnología en relación con la continuidad del negocio. “Es más fácil generar políticas de recuperación frente a desastres en entornos virtualizados que en entornos físicos; la virtualización permite tener políticas de continuidad de negocio mucho más agresivas incluyendo el movimiento de servicios de un CPD a otro”, subraya Abarca.

Adif también está explotando ya estas ventajas hasta el punto de que “la gestión y la automatización de los procesos del Centro de Respaldo”, apunta Calcerrada, “se realiza en caliente y de forma prácticamente automática”.

La conquista del puesto cliente
Parece por tanto evidente que, con contadas excepciones, la virtualización se ha consolidado en los entorno servidor y actualmente el puesto de trabajo configura el nuevo territorio de conquista para esta tecnología. Ciertamente, cada vez son más las organizaciones que están valorando su aplicación en este entorno y, de hecho, ya hay proyectos en marcha en los que, no obstante, prima la cautela. Es el caso Gas Natural, donde “estamos realizando un piloto, pero en entornos muy controlados para ver el impacto puesto que se trata de una tecnología que todavía no está muy evolucionada”, indica Boixeda.

En la misma dirección avanza Banco Sabadell que, después de sacar el juego de esta tecnología en un entorno servidor formado por alrededor de 400 máquinas, prevé empezar este año a instalar oficinas en real con el escritorio virtualizado. “En lugar de renovar 13.000 terminales bancarios caros, renovaremos 13.000 terminales baratos que tendrán, sin embargo, una capacidad mayor”, avanza Abarca, quien matiza que en estos entornos “ciertamente el TCO no es el mismo que en el entorno servidor y, de hecho, en nuestro caso el ROI de la virtualización del PC es aún mayor”.

Pero no es únicamente un potencial ahorro de costes lo que persigue Banco Sabadell con la virtualización del puesto cliente. “Otro de los aspectos que nos interesa de la virtualización del desktop es la movilidad y nuevas posibilidades como el uso de netbooks que utilizan como pasarela el PC virtual permitiendo un desplazamiento de los profesionales con acceso permanente a la funcionalidad de los sistemas”.

La entidad bancaria tiene también en cuenta un cuarto factor a la hora de ampliar su apuesta por la virtualización a los entornos cliente. Y es que “se trata de una posibilidad tecnológica que facilita el montaje y desmontaje de oficinas y que, si bien no sustituye a la oficina tradicional, abre nuevas posibilidades, como el despliegue en segundos de un nuevo aplicativo, que sólo dependen de una conexión de alta velocidad”, indica Abarca.

Sanidad Madrid tampoco descarta dar pasos en esa dirección. “La virtualización del puesto de trabajo puede ser muy importante en los hospitales, especialmente desde el punto de vista de la movilidad, y además la inversión a plazo medio lo justifica”, afirma Sánchez. Sin embargo, el avance todavía no está decidido puesto que “por el momento, no es un tema importante en las Administraciones Públicas en tanto que sus resultados tendrían un impacto político limitado”.

La falta de aceptación por parte del usuario final, fundamentalmente entre los colectivos que utilizan equipos portátiles propios, es el factor que está limitando la expansión de la virtualización del puesto cliente en Fremap que, sin embargo, utiliza con buenos resultados esta tecnología en estos entornos para desarrollo y pruebas.

Redefinir la gestión
A pesar de las muchas ventajas que aporta la virtualización, no hay que pasar por alto que se trata de una tecnología que implica nuevos retos para las organizaciones usuarias fundamentalmente en dos frentes muy relacionados: la explotación del CPD y las relaciones con los proveedores, un escenario que se encuentra en plena ebullición. Y es que el impacto de la virtualización va más allá, hasta el punto de que “transforma tu propios procesos y obliga a replantearse la gestión del CPD”, advierte Boixeda. Actualmente y según el directivo de la energética, “el gran agujero de la virtualización son las herramientas de gestión”, y aunque “el provisioning está resuelto, la gestión y el manejo de las propias cargas aún no se ha terminado de solucionar”.

Gas Natural trabaja justamente en esta línea con Accenture para redefinir el ciclo tradicional de aprovisionamiento en estos entornos virtualizados y el impacto que su transformación tiene en las relaciones con sus proveedores de outsourcing puesto que “con la virtualización”, indica Boixeda, “el concepto de instancia cambia, las relaciones contractuales varían y se hace necesario un replanteamiento”.

En este sentido, Abarca entiende que “el ejercicio razonable de la virtualización no puede ir separado de un ejercicio de racionalización profundo de los procesos de despliegue y los acuerdos con los proveedores, que hasta el momento se venían fijando en base a parámetros que con la virtualización ya no existen”.



Gobierno TIC, clave del éxito
La virtualización está llamada a ejercer y efectivamente ya está ejerciendo una transformación del mapa de relaciones de la organización usuaria con sus proveedores de servicios TIC. Esta transformación suele llevar aparejada una serie de problemas que, de no resolverse, corren el riesgo de convertirse en un quebradero de cabeza para los responsables de los departamentos TIC.

En opinión de Accenture, la respuesta a estas dificultades se encuentra en la redefinición de las políticas de gestión y gobierno de las TIC. “Muchos de estos problemas se deben a una falta de gobierno”, considera el socio responsable de Consultoría de Infraestructuras de Accenture, Manuel López Ordóñez, quien entiende que “en este paradigma de virtualización se requiere un nuevo planteamiento de los modelos convencionales de outsourcing”.

Sin embargo y a diferencia de lo que sucede a nivel de aplicativos, donde los grandes proveedores -como SAP y Microsoft- ya están acelerando el proceso de convergencia impulsado por la virtualización; a nivel de soluciones de gestión y operación la situación actual todavía está lejos de poder calificarse como madura. “En la gestión de entornos no mainframe nos encontramos de por sí en un escalón inferior y, si a esto se añade la complejidad de gestionar un complicado con un importante ritmo de cambio, y multitud de dependencias y relaciones, todavía no hay una respuesta bien cerrada”, reconoce López.

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