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El pensamiento crítico

El pensamiento crítico no consiste en pensar de manera negativa y buscar defectos en todo lo que se analiza, sino que se relaciona con la crítica constructiva. Tampoco se trata de una capacidad innata. Puede que haya personas con más predisposición natural al pensamiento crítico, pero cualquiera puede desarrollarlo. Por último, no hay que presuponer que la inteligencia va unida al pensamiento crítico, ya que hasta alguien brillante puede tener creencias irracionales.

El pensamiento crítico es un hábito de análisis que busca determinar la consistencia y coherencia de los razonamientos que hay detrás de cualquier propuesta. Por lo tanto, está por encima de las opiniones particulares y de las impresiones subjetivas. Requiere claridad, exactitud, precisión y una marcada intención de equidad.

Una de los grandes beneficios del pensamiento crítico es que permite desmontar prejuicios, afirmaciones y creencias que forman parte del contexto cotidiano, pero carecen de fundamento. La idea es llegar a puntos de vista más objetivos a partir de los datos con los que se cuenta.

Obviamente, los niños tienen mucha más facilidad para convertir el pensamiento crítico en un hábito a la hora de analizar cualquier información porque tienen menos ideas preconcebidas y están más predispuestos a cuestionarlo todo, a no dar por sentado nada.

El peligro que entraña educar a los niños desde la perspectiva del pensamiento crítico es que pueden empezar a cuestionar todo lo que se les plantea, si no sigue un razonamiento lógico o si descubren un camino para mejorarlo.

Para algunos, esta posibilidad es un gran logro porque permite al niño actuar sobre su entorno para enriquecerlo. Para otros, es una fuente de inseguridad porque el educador deja de ser “el que todo lo sabe y resuelve” para convertirse en un orientador, un guía que indica posibles caminos o fuentes de información y permite a cada cual llegar a sus propias conclusiones.

Educar en el pensamiento crítico es fomentar la libertad de pensamiento y convertir al alumno en el gestor de sus propias conclusiones acerca de la realidad. Por lo que en cierto modo fomenta también la creatividad, la innovación, la capacidad para generar ideas y soluciones nuevas, algo realmente valioso para hacer frente a los grandes retos de la sociedad actual.



http://elradarsocial.aprenderapensar.net/2010/01/18/el-pensamiento-critico/