martes

Vamos a contar mentiras ¿o no?

Hace unos días escribí un post relacionado con el email marketing donde compartía con vosotros la importancia en la redacción de los textos. Y mencioné una experiencia que tuve con unas campañas de emails comerciales cuyo anunciante era una empresa de servicios esotéricos. Lógicamente me di de baja hace tiempo, pero con intención de compartir con vosotros alguna de sus obras maestras me he vuelto a inscribir. Y no me han decepcionado en absoluto pues mantienen la misma línea de empatía con el receptor de la campaña y no solo eso sino que dan un paso más: ME CUENTAN UNA HISTORIA.

¿Y a quién no le gusta escuchar historias?

Lo que está claro es que no deja de ser un método y lógicamente existen miles de ellos, pero el StoryTelling o el arte de contar historias es un fenómeno que ha revolucionado la comunicación comercial convirtiendo ésta en un arte de persuasión muy eficaz. Creo que la afirmación de Seth Godin en su libro donde dice que todos los que nos dedicamos a esto somos unos mentirosos es excesivamente tajante. Lo que sí creo que es cierto es que somos o hemos de ser recordados – frente al gran torrente de emails que reciben los consumidores – y eso implica que rompamos la practicidad del “soy la marca y este es mi producto”.

No creo que se trate de mentir ni de ornamentar la comunicación, creo que el fin último ha de ser poner al consumidor en un contexto determinado que tenga relación con el producto y crear una historia donde el protagonista de la misma se enfrente a un problema que no pueda resolver sin el producto – avivando su necesidad y transformando ésta en deseo – o presentando a un protagonista que ya ha superado los obstáculos gracias al producto. Creando de este modo una asociación triunfo – producto o recompensa – producto.

¿Qué dicen los expertos?

Rescaté de un post los elementos imprescindibles para que una historia funcione según Werner Fuchs, experto en neuromarketing y son los siguientes:

Tema primordial
¿La historia habla sobre vida y muerte, llegada y partida, amor y odio, bien y mal, seguridad y miedo, verdad y mentira, fuerza y debilidad, lealtad y engaño, sabiduría y necedad, esperanza y desesperación?

La fuerza de la huella
¿Conozco historias similares de mi niñez o pubertad?

Puntos de anclaje
¿Se encuentra la historia en alguno de los grandes compendios de historias, como la Biblia, los cuentos o los refranes?

Estructura:
¿Hay alguna curva de tensión identificable? ¿Se trata de un viaje de aventuras? ¿Es claro el comienzo y comprensible el desarrollo?

Héroe
¿Hay un héroe claro? ¿Se puede proyectar el individuo en el héroe? ¿Tiene sentido el héroe?

Adversario
¿Es lo bastante clara la perturbación? ¿Refleja el adversario el mal que alberga cada individuo?

Escudero
¿Con qué ayuda cuenta el héroe? ¿Tienen los escuderos estilo y carácter?

Aplazamiento
¿Se frena en el punto adecuado? ¿Son lógicos los aplazamientos? ¿Sufre también el receptor con ese aplazamiento?

Adornos
¿Hay suficientes detalles que aumenten la autenticidad? ¿Es adecuado el escenario? ¿Cuáles son los requisitos clave?

Fin
¿Está relacionado con el principio? ¿Es lo bastante abierto como para que el receptor pueda continuar con su propia historia?

Y al margen de todos estos ítems – desde mi punto de vista – creo que la historia no se convertir tampoco en una comunicación excesivamente novelada. Pues aunque tenemos más que demostrado que un buen copy largo funciona a la perfección no hemos de olvidar que el usuario no tiene tiempo para averiguar adivinanzas por lo que hemos de ponérselo fácil e intentar llevarle hacia la acción en varias ocasiones.

Os copio el email que recibí anoche de “mi pitonisa”; espero que os guste y me comentéis que os parece.

Asunto del email: Una amiga en común

¡Hola Javier!

Soy Maiti. ¿No sabes quién soy?

¡Normal no nos conocemos en persona! Pero tenemos una amiga en común… no te puedo decir quién es pero si te comentare porque quiere ella guardar el anonimato.

Me fascina el esoterismo y en particular el Tarot, soy miembro activo de varios foros y de portales. En uno de ellos conocí a nuestra amiga en común, ella no quiere que se comente a su gente que practica el arte del Tarot… Ya sabes, algunos tienen prejuicios acerca de ese “mundillo”.

Ahora te explico porque te escribo hoy.

Resulta que hablando con nuestra amiga me comento que tenía un problemilla con su pareja, y no sé si lo sabes pero una tarotista no puede echarse las cartas a sí misma, entonces lo hice yo por ella, algo sacamos en claro pero persistían algunas dudas…

Sabía que lo estaba pasando muy mal entonces le di el número de teléfono de una tarotista que me habían recomendado a mi también y que me dejo… ¡alucinada! la primera vez que la consulte. Virginia se llama y es impresionante…

¡¡¡Pues Virginia le ha causado la misma impresión a nuestra amiga!!! Dice que con lo que le ha contado ya se encuentra mucho mejor. Hoy mismo lo hemos vuelto a comentar y me ha dicho que tenía toda la razón del mundo que nunca había tratado antes con una tarotista tan buena.

Y me ha comentado algo mas… me ha dicho que sabía de alguien con problemillas también y que le vendría muy bien consultar con esta tarotista. Le dije “¡pues dale su número!”, me contesto que imposible, que no quería que nadie supiera de su afición al tarot y menos aun de sus problemas de pareja…

Entonces aquí estoy yo escribiéndote para darte el número de teléfono de Virginia, porque esa es la esencia de nuestra comunidad ayudarnos los unos a los otros. No importa que nos conozcamos o no, se que con un simple mail te puedo ayudar y la verdad es que me gusta pensar que te he podido echar un cable, nuestra amiga también se alegrara cuando le diga que ya tienes el numero de Virginia.

Te deseo lo mejor Javier

Ya me contaras qué tal te ha ido la consulta con Virginia.




http://www.lineasdemarketing.com/redaccion-email-marketing-story-telling/2010/02/04/