viernes

¿Puede la chispa de la creatividad infantil ser recapturada?

Esta es una pregunta que nos hemos hecho por generaciones. Cada vez que escucho una anécdota de la creatividad infantil no me queda más que sonreír de gusto. El otro día mi mujer llegó platicándome lo que acababa de pasarle al dar clase. Les pidió a sus alumnos de 5 años que pasaran a dibujar palabras que comenzaran con cada una de las letras del abecedario y dijeran que eran. Pasaron los primeros niños dando las típicas respuestas que les enseñamos… para la letra “A”, un avión, la “B” una ballena, la “C” un caracol, y así hasta que llegaron a la “E”. Se levantó un niño que se llama Nacho, se dirigió al frente del salón, y después de quedarse unos instantes mirando fijamente el pizarrón comenzó a dibujar unos rayones sin sentido. Entonces mi mujer le preguntó, ¿Qué es eso Nacho?, él se quedó callado unos segundos, y entonces contesto: Extraño, es algo muy Extraño.


Another brick in the wall


Este tipo de respuestas creativas se van extinguiendo a medida que crecemos en un medio educativo tradicional. Alguna vez Albert Einstein dijo: “It is almost a miracle that modern teaching methods have not yet entirely strangled the holy curiosity of inquiry; for what this delicate little plant needs more than anything, besides stimulation, is freedom“. Lo cual puede ser resumido en la frase célebre de Picasso: Cada niño es un artista. El problema es cómo seguir siendo un artista una vez que hemos crecido.


En busca de la infancia perdida.


En un estudio reciente titulado “Child´s Play: Facilitating the Originality of Creative Output by Priming Manipulation”, los investigadores Darya Zabelina y Michael Robinson de North Dakota State University investigaron si es posible reencontrarse con esa chispa creativa mediante una manipulación experimental. En su estudio participaron 76 estudiantes universitarios, los cuales fueron divididos en dos grupos. Al grupo control se le pidió que escribieran que harían el resto del día si se cancelaran todas las clases. En la situación experimental se les pidió exactamente lo mismo que al grupo control, excepto que se les dijo que imaginaran que tenían 7 años de edad. Una vez terminada esa fase del experimento, se les aplicó a ambos grupos una prueba de creatividad (la prueba de Torrance de pensamiento creativo) que mide cuantas ideas significativas y relevantes se dan en respuesta a un estímulo, a cuantas categorías diferentes pertenecen esas ideas, y que tan poco comunes y elaboradas son. Los resultados fueron fascinantes. El grupo al que se le pidió imaginarse como niños exhibió mayores niveles de creatividad que el grupo control.


A pensar como niños.


Esto sugiere que tal vez los años nos van metiendo la mente en una caja formada por la experiencia y la educación formal. No que esto sea necesariamente malo, pero como dirían los gringos, a veces tenemos que pensar “outside of the box”. Tal vez ahora que vienen las vacaciones podamos tomarnos unos días y hacer una regresión mental a nuestra infancia. Quién sabe, a lo mejor se nos ocurre una idea que termine en Science o Nature…. Claro, tomando en cuenta lo que decía Louis Pasteur: “Dans les champs de l'observation le hasard ne favorise que les esprits préparés” algo así como “en el campo de la observación la suerte sonríe solamente a las mentes bien preparadas”.



http://neurocog.blogspot.com/2010/03/puede-la-chispa-de-la-creatividad.html