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Argenlandia y los adictos

El informe de Telenoche denominado “Argenlandia” me pareció excelente desde el punto de vista de mostrar como el empresariado puede ser irracionalmente inescrupuloso cuando se mezcla con la política corrupta.
Pero como especialista en coaching con adictos o personas con conductas compulsivas como la ludopatía me parece bueno aclarar que, la persona con esta enfermedad, no se cura porque le saquen el casino. Si no reconoce su enfermedad, jugará a la bolita por dinero, pero jugará.
Una persona sale de su adicción o conducta compulsiva cuando reconoce el problema en profundidad. Ese problema no es jugar. Jugar es solo la exteriorización del problema emocional o psicológico que no puede verbalizar.
Muchas veces he explicado que adicto es alguien SIN PALABRAS.Lo que no se verbaliza se manifiesta a través de la autoagresión ya sea con sustancias como puede ser el paco o la cocaína, o a través de actos que los perjudican como el juego o la compra compulsiva, por dar un ejemplo.
Si bien la tentación genera que la persona saque su adicción a la luz, no significa que el problema profundo y real no esté.
Una cosa es la “autoexclusión”, es decir, soy adicto, me reconozco como tal, pido ayuda y solicito que me impidan entrar en el casino o en el bingo (esta restricción está en todas estas empresas por obligación… aunque las publicitan poco).
Y otra cosa es que llegue, me desespere por entrar y la puerta esté cerrada. Porque si no reconozco que “juego para perder” y no juego para ganar, nunca entenderé mi problema.
El jugador busca perder porque su problema está en la baja autoestima, en la falta de afecto y en la falta de proyecto de vida.
Si creo que un juego me puede salvar, no se nada de la vida. Y el problema no es el juego, es creer que sin trabajar puedo salir adelante. Y cuando hablo de “trabajar”, hablo no de ir a conseguir un empleo sino a trabajar sobre mis fortalezas y mis debilidades.
También es cierto que el país que hemos sabido concebir en los últimos 50 años, nos ha llevado a la vagancia y pensar que muchos se enriquecieron haciendo bien poco.
Eso ha desgastado la moral, la energía y las motivaciones en la gente.
Pero el trabajo pasa por cambiar el modelo de cultura de paìs, no solo por levantar un casino.
El problema no es un lugar de diversión que además da trabajo, el problema es el empresario corrupto atras de esa empresa en combinación con el político de turno que quiere que gente “cautiva” para seguir gobernando.
En lo personal, cada individuo debe luchar para encontrar su foco y la resolución de sus problemáticas más allá de su contexto. Es difícil, pero muchos han podido. Y eso nos da esperanza.


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