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La generación perdida, ¿opositas o sueñas? (Bell)

El otro día vi la película “La Generación Perdida (the lost boys)”. Aunque también se tituló “Jóvenes ocultos”, La generación perdida fue el punto de inflexión en el tema del vampirismo moderno. Sin duda este film transmite cierta nostalgia, quizás la estética es demasiado ochentera y hay momentos en que parece estar viendo un videoclip, pero ese es uno de los elementos que hace que se haya convertido en una película de culto. En las peliculas de vampiros actuales, como una atracción fatal, nos sigue seduciendo el mito del No-muerto, aquel que te quita poco a poco la vida a cambio de que te transformes en ser vampírico- chupasangres. O eso o te mueres. Es un poco como vivir el día a día, que sabes que te oxidas pero mientras tanto deseas exprimir tu vida al máximo. Caemos seducidos por la sociedad de consumo, despertando nuestro instinto canibal, nuestra voluntad autodestructiva y nuestra natural tendencia al aborregamiento.


Yo soy de aquella generación española que conserva el recuerdo de los primeros videosclips, soy de la primera generación que ha jugado a videojuegos, ha ido a parques de atracciones o ha visto dibujos animados en color. Hemos aprendido lo que era el terrorismo contando chistes de Irene Villa, vimos caer el muro de Berlín; los de nuestra generación fueron a la guerra (Bosnia, etc.) cosa que nuestros padres no hicieron; gritamos OTAN no bases fuera, sin saber muy bien qué significaba y nos enteramos de golpe un 11 de septiembre. Aprendimos a programar el video antes que nadie, jugamos con el Spectrum, odiamos a Bill Gates, vimos los primeros móviles y creímos que Internet sería un mundo libre. Muchos pusimos entusiasmo e ilusión para perseguir nuestro sueño, y algunos lo lograron.

El mundo ha cambiado, inexorablemente, ya nadie envía cartas ni busca empleo en la sección correspondiente de empleo. Es sobre todo a nivel de internet donde he podido constatar opiniones y una percepción terriblemente pesimista en jóvenes de 24 a 30 años. Una visión encabezada por la pérdida de poder adquisitivo, paro generalizado y la desaparición de las condiciones laborales decentes.

Sin hacer mucho esfuerzo, veo que los avances científicos nos han convertido en seres sedentarios, castrados intelectualmente, indolentes. Teniendo esto en cuenta, es difícil que surjan intelectuales de la talla de Unamuno o Machado, el mundo ha cambiado mucho y no es que seamos más tontos, es que estamos más adocenados por el sistema. Este sistema que no premia el talento, sino que premia el esfuerzo, la abnegación y el sufrimiento. ¿Porqué el talento está siendo desperdiciado por este sistema?

Lo cierto es que la sociedad valora más a una persona que ha estudiado, se ha sacado unas oposiciones para ser funcionario y gana un buen sueldo aunque en su trabajo no se sienta realizado; que una persona que se ha arriesgado en emprender y desde la nada, ha iniciado un ilusionarte proyecto. Por otro lado, cuando estas intentando emprender tropiezas con comentarios del tipo “búscate un trabajo de verdad”, lo he escuchado miles de veces.

Otras veces, intentas razonar sobre proyectos y te califican de persona idealista, fantasiosa y soñadora. Que decir de la enseñanza, enfocada a desarrollar el pensamiento lógico y racional, en detrimento de lo irracional y de la creatividad. No quiero pensar que me encuentro sola en esta circunstancia de zozobra existencial y me resisto a perder mi granito de arena en la ola del pensamiento único, entre el tópico y la mediocridad.

Muchos os llevaréis las manos a la cabeza y pensaréis que no tengo razón o que soy una gilipollas, pero las cosas son como son. Este sistema está pensado para que el que más capacidad de sacrificio tenga sea el que más medre y prospere, cuando las cosas no deberían ser así.

¿Qué es lo que ocurre? ¿Es un problema de motivación? ¿Es realmente España un país sin futuro? ¿Es cosa de este país o es algo más global?

Vivimos en una sociedad mercantilizada y aborregada que ensalza el éxito dentro del sistema, y que se acobarda ante cualquier idea emprendedora y arriesgada.Un emprendedor por naturaleza no tiene miedo al fracaso y sabe perfectamente hasta donde puede llegar, todos ellos son el futuro de nuestro país y se merecen un voto de confianza. ¿O no?



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