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Tirar los temas en la mesa da resultados

Los empresarios eligen la hora del almuerzo para reunirse con clientes, proveedores, superiores jerárquicos o miembros de su equipo de trabajo. La intimidad del encuentro brinda un ambiente distendido para fortalecer los relaciones y avanzar en los negocios.

La cordialidad suele imperar en estos encuentros: se plantean situaciones o se avanza sobre ellas, pero no se tratan números. Cerrar un precio, comparar estadísticas o analizar rendimientos queda para la oficina.

La gerenta de Marketing de la empresa de telecomunicaciones Avaya, Candelaria Alvarez, contó que usan los almuerzos para hacer presentaciones de producto. "Es más fácil convocar a la hora de comer porque es un horario amigable en el que todos paran", agregó.

El profesor de la carrera de Organización de Eventos de la Universidad de Palermo, Martín Traina, explicó que "los almuerzos se usan como herramienta de vinculación entre empresas y su comunidad. Sirven para fidelizar las relaciones o presentar productos". Destacó que es más fácil escuchar a quien se conoce más a partir de compartir una comida.

La elección del lugar de reunión y los costos de la comida, en general, corren por cuenta de quien cursa la invitación. Cercanía de las oficinas, estacionamiento propio, disponibilidad de salones reservados y alta cocina son factores que influyen en esta decisión.

La profesora de Ceremonial y Protocolo de la Universidad Argentina de la Empresa, Mónica Ortega, sostuvo: "Uno no invita a un almuerzo empresario con menú ejecutivo. Se eligen lugares de prestigio y paga quien invita, incluso si es mujer".

Audi Lounge, en avenida Figueroa Alcorta y Tagle, es uno de los rincones bonaerenses elegidos por empresarios, siempre y cuando sean propietarios de un auto de la marca. Internet, cafetería premium y un asistente personal son algunos de los servicios sin costo. Soledad Cena, encargada de relaciones públicas, contó que es usado por mucha gente del interior que toman este espacio como su oficina en Buenos Aires.

Mayor distensión

El almuerzo es una buena ocasión para hablar con lo superiores en una atmósfera más flexible, y también una forma de motivar y reconocer los logros de un equipo. "Afuera de la empresa las estructuras y jerarquías se sienten más livianas y es más fácil hablar con libertad", señaló Traina.

Las comidas entre ejecutivos duran en promedio una hora y media. Francisco Dotto, del restaurante de comida peruano Astrid y Gastón, contó que son más largos de lo habitual porque "se trata de gente que maneja sus tiempos".

El consumo de vino es variable. El encargado del restaurante de Winery, Sebastián Ravicule, señaló que en general eligen botellas de etiquetas reconocida. Otros, en cambio prefieren almuerzos sin alcohol. El ejecutivo de Travelocity contó: "Mis comidas son con los teléfonos celulares sobre la mesa y sin pedir vino. A los sumo pido una copa de champagne mientras miro el menú".



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