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El poder de la creación

A los tradicionales sectores de la agricultura, la industria y los servicios, ahora hay que añadir un cuarto, el creativo, el que más ha crecido en las últimas décadas, de modo que si en Estados Unidos representaba el 15% después de la Segunda Guerra Mundial, ahora la cifra se sitúa en el 30%. Científicos, diseñadores, artistas de las diferentes disciplinas y profesionales del conocimiento forman este sector que ya tiene un decisivo peso en la economía. A este fenómeno dedica Richard Florida su obra 'La clase creativa', un best-seller desde que se salió en Norteamérica en 2002.
En las áreas geográficas con mayor concentración de economía creativa se vive mejor, ya que la inteligencia aporta el famoso 'valor añadido' a productos y servicios y eso, además del precio, es lo que suele determinar su éxito. Florida también advierte de que la creación productiva genera desigualdad, una fisura importante entre los que están en ella y los que están fuera. Pero el autor argumenta que la creatividad es en principio aplicable a cualquier tipo de negocio, y que la diferencia entre una peluquería creativa y otra que no lo es tiende a ser abismal, también en los ingresos.
La integración del factor creativo obliga a cambiar la gestión empresarial por cuanto que las jerarquías tienden a diluirse en un sistema que valora más las aportaciones individuales y en el que las órdenes tienen poco sentido. La obra de Florida, rigurosa en la argumentación y en la aportación de datos, ella misma creativa, es sobre todo una llamada para que los países poco inclinados a la creatividad se pongan las pilas, y para que nadie, ni siquiera Unamuno, pueda decir 'que inventen ellos'.


http://www.nortecastilla.es/v/20100227/cultura/poder-creacion-20100227.html