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Gestor cultural ¿creativo o administrativo?

¿Cuál es el rol real de un gestor cultural? ¿Es un creativo que imagina y diseña novedosos canales de expresión para las artes y otras expresiones culturales? ¿Es un planificador y desarrollador de proyectos? ¿Su capacitación lo aproxima a la administración de un museo o de un teatro o a imaginar y generar nuevos espacios para la exhibición o la actuación?. He aquí algunas reflexiones en torno de estos interrogantes.

Gestor – cultural – profesional – arte – sociedad – académica – creatividad – administración – status – rol – motivación – diseño – curriculum


What is the real role of a cultural manager? Are you a creative and innovative design envisions channels of expression for the arts and other cultural expressions? Is it a project planner and developer? Does your training as close to the administration of a museum or a theater or to imagine and create new spaces for the display or performance?. Here are some reflections on these questions.

Manager – cultural – professional – art – society – academic – creativity – administration – status – role – motivation – design – resume

Vivimos tiempos en los cuales las actividades culturales están íntimamente vinculadas a la figura del gestor cultural.

Se trata de una profesión nueva que ha germinado al calor de la revaloración de la cultura misma y de la asociación de ésta con la sociedad, la identidad, el patrimonio, la economía y otros aspectos de la vida humana.

El profesional en gestión cultural se ha instalado como una necesidad para el desarrollo de actividades relacionadas al arte y la cultura aun cuando éstas han tenido lugar a través de la historia de la humanidad sin que interviniese en ellas un gestor formalmente constituido como tal.

Es por este motivo que resulta útil proponer caminos de indagación respecto del rol que le cabe desempeñar al mismo.

¿Cuál es el rol real de un gestor cultural? ¿Es un creativo que imagina y diseña novedosos canales de expresión para las artes y otras expresiones culturales? ¿Es un planificador y desarrollador de proyectos? ¿Su capacitación lo aproxima a la administración de un museo o de un teatro o a imaginar y generar nuevos espacios para la exhibición o la actuación?

Sánchez Cerro (1979) ha escrito un trabajo sobre el status profesional del bibliotecario que resultará de utilidad para trazar un paralelo con el gestor de la cultura.


“Respecto al concepto de status –asevera- hay que subrayar que éste hace referencia a la posición que un individuo ocupa y no al individuo mismo” , como así también que “la manifestación principal del status es el rol, vale decir la conducta que los demás esperan de quien tiene una determinada posición” (ibídem).


A su vez puede distinguirse entre status “adscrito, que se asigna en virtud de motivos que la persona difícilmente puede cambiar y el status adquirido, el cual se debe a los propios actos y decisiones de la persona” (ibídem)


Sin lugar a dudas quien se forma en carreras de grado o de posgrado en gestión cultural consigue para si un “status adquirido” en orden a su capacitación. Es así como el gestor cultural se configura como el individuo apto, académica y socialmente reconocido, para llevar a cabo una serie de actividades en torno de manifestaciones del arte y la cultura.


Para el Instituto Universitario Nacional del Arte, los egresados de su Especialización en Gestión y Administración Cultural, “podrán desempeñarse con total idoneidad en la toma de decisiones vinculada a la planificación y diseño de proyectos culturales de envergadura, así como en el campo de la gestión y administración tanto en el ámbito privado como en la órbita del Estado.”

Por su parte FLACSO ofrece una formación de posgrado en Gestión Cultural y Comunicación, destinada a capacitar “agentes culturales del área pública y privada”, con particular atención en “las técnicas de gestión y de administración culturales, contemplando tanto sus aspectos teóricos como su aplicabilidad práctica en nuestro país y la región”.

La propuesta de la tecnicatura en gestión cultural de la Universidad Nacional de Mar del Plata apunta mientras tanto a “la formación del gestor cultural, basada en la necesidad de una nueva generación de capacitadores en el área” que “pueda realizar con solvencia académica; operaciones, gestiones, animación y gerenciamiento cultural”.

En estos ejemplos se aprecia que, salvedad hecha de la referencia a la animación que se hace en el último caso, el status adquirido que ofertan las instituciones académicas como producto de la formación, es predominantemente el de un gestor cultural orientado al diseño, la planificación, ejecución, gerenciamiento y administración en el área pública o privada.

Nada se dice respecto de la creatividad, la imaginación, la audacia, la operatividad, la indagación o la búsqueda, como virtudes deseables en la figura del gestor de la cultura.

El status que la sociedad, a través de sus instituciones de educación formal propone para el gestor cultural está más cercano al del administrador que al del creador.

Colombres (2008) afirma que “el perfil del gestor cultural nada tiene ya que ver, gracias a la creciente colonialidad de las ciencias sociales, con el de un militante de base que opera en su cultura y desde ella se proyecta hacia los otros campos del quehacer” sino que se trata “de un profesional con formación universitaria, por lo común proveniente de la clase media e incluso alta, o de un intelectual con un vasto currículum vitae y cursos de postgrado en el exterior que ostenta como broches de oro” y no de emergentes propios de los grupos sociales en los que pretenderá hacer ejercicio de su profesión.

La sola idea de gestión cultural implica para Colombres (ibídem) “una obligación de rendir cuentas, que se instrumenta a través de informes y balances sobre el uso tanto del presupuesto asignado como de los otros recursos puestos bajo su control” al punto de homologarse el verbo gestionar con el de gerenciar. Mientras tanto es muy poco común que el promotor cultural nato, surgido de la realidad productiva cultural de un grupo social, “tenga recursos que administrar y sobre los cuales deba rendir cuentas. Rara vez habrá un presupuesto depositado en un banco. Los proyectos surgen de un deseo profundo o una necesidad imperiosa, y los recursos irán apareciendo sobre la marcha en escasa medida, aportados en forma solidaria por quienes se sienten militar en una causa que mejorará sensiblemente su calidad de vida, al dar a ésta un sentido profundo” (ibídem)

Ahora bien ¿cuál es el rol que se presume desempeñe el gestor cultural en función de ese status que en la sociedad alcanza?


Pueden considerarse al respecto tres aspectos :

a) El rol prescripto. Es un sistema de expectativas que existen en el mundo social respecto del ocupante de una posición o status. Tales expectativas refieren a su comportamiento en relación con los otros.

El maestro o el médico habrán de conducirse dentro de los esquemas que en su sociedad y su cultura lo hacen maestros o los médicos.

El gestor cultural, en tanto figura novedosa en el medio, ¿habrá de asimilarse a los parámetros prescriptos para los intelectuales, los artistas o los administradores?

De acuerdo con las propuestas de formación que se han visto, el rol prescripto para el gestor cultural es fundamentalmente el de un desarrollador y administrador de proyectos con características gerenciales.

b) El rol subjetivo. Remite a las expectativas específicas que el ocupante de una posición percibe como aplicables a su propio comportamiento cuando interactúa con los ocupantes de otra posición. Es lo que desea hacer quien desempeña el rol.

Lo que el gestor cultural desee ser y hacer estará íntimamente relacionado con su cosmovisión y con su mirada respecto del arte y la cultura. Estará vinculado a su perspectiva de aproximación y compromiso con el hecho cultural.

La experiencia personal de interacción con sujetos interesados en realizar estudios de gestión cultural, o ya involucrados en ellos, permite visualizar diferentes expectativas al respecto. Muchos de esos individuos denotan intereses relacionados al desarrollo de las propias actividades artísticas que presumen podrían ser motorizadas a partir de los saberes de gestión. Otros están claramente definidos por una vocación administrativa. Algunos se perciben como motivados por utopías de “salvataje” de expresiones culturales espontáneas de ciertos sectores sociales.

c) El rol actuado o desempeñado. Se asocia con los comportamientos manifiestos específicos del ocupante de una posición cuando interactúa con los ocupantes de alguna otra posición. En una resultante de fuerzas entre lo esperado, lo deseado y lo posible. En definitiva el desempeño real y concreto del profesional, en este caso del gestor cultural, en orden a su realidad, su visión y su compromiso personal.

Al respecto no es descabellado presumir que la predisposición a la acción espontánea y creativa sea de algún modo encorsetada por la formación académica estructurante que denuncia Colombres (2008) cuando asegura que los medios académicos “piden al gestor cierta sensibilidad social en el ejercicio de su profesión, lo que es de por sí una confesión de que se opera desde arriba hacia abajo, promoviendo una acción dentro de grupos subalternos ajenos a su esfera social, y sin contar mayormente con ellos, pues si se tratara de un proyecto compartido y cogestionado este requisito estaría de más.”

Tenemos entonces una figura de gestor cultural orientada, por status social, formación académica y rol prescripto, al diseño y gerenciamiento de actividades de esa índole.

Según se desprende de la mayoría de los programas de estudio, el gestor de la cultura no se forma en técnicas de creatividad para la innovación o la generación de ideas, tampoco en actividades de interacción grupal ni en animación social, que promuevan un perfil participativo, proactivo y creador, tanto en lo personal como en lo colectivo.

Las carreras de grado y postgrado en gestión cultural se construyen sobre diseños curriculares orientados a la formación de gerenciadores eficientes, capaces de realizar proyectos estratégicos y administrarlos en todos sus aspectos, incluyendo el manejo de fondos y aun su captación en el mercado.

Algunos programas incluyen conocimientos generales sobre las distintas disciplinas artísticas, en tanto presuponen que el desempeño profesional requiere una íntima ligazón con ellas. Otros carecen de tal interpretación y oferta de contenidos.

Ahora bien, no hay duda de que la formación en gestión cultural se orienta a la administración y no a la creación. Por lo tanto no se puede esperar ni reclamar de los profesionales de tal modo capacitados que tornen en militantes dispuestos a poner al servicio de la cultura su imaginación y creatividad. Tampoco que palpiten emocionados las alternativas de las artes en las cuales siquiera se interiorizan. El gestor cultural es un administrador orientado en actividades culturales, como podría serlo en cualquier otra actividad humana.

Esto último no anula la posibilidad de que algunos gestores culturales estén personalmente motivados a transitar caminos de creatividad que los constituyan en socios de las utopías que propulsan desarrollos artísticos y sociales. Bienvenidos ellos.



Bibliografía y fuentes:

Colombres, Adolfo (2008): Jugar en el bosque cuando el lobo no mira ¿Militancia cultural o gestión profesional? . En : II Congreso de Cultura, Mar del Plata, septiembre 2008. En línea. http://www.scribd.com/doc/6000540/Militancia-Cultural-o-Gestion-Profesional [Consulta: 31-DIC-2009]

Sánchez Cerro, Graciela y otros (1979): Status del profesional bibliotecario en el Perú. En: Fénix. Revista de la Biblioteca Nacional del Perú. Nº 26-27, pp. 261-270. Lima, 1979. En línea http://bvirtual.bnp.gob.pe/cod_libro.php?cod_libro=821 [Consulta: 30-ENE-10]

http://comunidadmadariaga.blogspot.com/search?q=status [Consulta: 30-ENE-10]

www.bautistas.org.ar/educacion/socorro1.pdf [Consulta: 30-ENE-10]


http://www.iuna.edu.ar/posgrados/carreras/index.php [Consulta: 30-ENE-10]


http://www.flacso.org.ar/formacion_posgrados_contenidos.php?ID=52 [Consulta: 30-ENE-10]

http://www.mdp.edu.ar/uabierta/oferta/carreras/gestcult.htm [Consulta: 30-ENE-10]


http://www.ellibrepensador.com/2010/02/03/gestor-cultural-%C2%BFcreativo-o-administrativo/