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Qué es la creatividad. Definición y formas de motivarla

Definir la creatividad y los rasgos de la personalidad creativa parece un tema central cuando se trata de cuestiones de diseño y artísticas en general. Pero aunque hablamos mucho y frecuentemente sobre creatividad, es una palabra que encierra muchos más misterios que certezas.

Varias teorías psicológicas han definido la creatividad y de diversas maneras, entre ellas la teoría asociacionista, la gestáltica, la existencialista, la teoría de la transferencia y el psicoanálisis. Si bien para el común de la gente se trata de un don de unos pocos, existe un consenso científico en afirmar que todos tenemos creatividad, sólo que desarrollada en diversos grados, y que es posible aplicarla en todos los aspectos de la vida.

La mayor parte de las perspectivas sobre la creatividad coinciden en considerarla desde su sentido epistemológico, como “acto de creación” de algo novedoso, no pensado antes, en oposición a lo obvio, lo previsible y lo seguro. Se la concibe como la capacidad de establecer relaciones nuevas entre experiencias ya conocidas.

Sólo recientemente se está comenzando a considerar la importancia de la creatividad en la educación. El sistema educativo, en su concepción del aprendizaje como “recepción de información”, lamentablemente no fomenta e incluso desalienta el comportamiento creativo.

Existen varios métodos para fomentar la creatividad, muchos de ellos desarrollados por publicitarios para su actividad. Uno de los más conocidos es el brainstorming (“tormenta de ideas”), que consiste en reuniones en las que los integrantes proponen ideas desprejuiciadamente y sin temor a censura, una suerte de “asociación libre” propia del psicoanálisis, pero grupal, en la que la idea de uno puede ser complementada o desarrollada por otro en el momento.

Otras de las formas de desarrollar la creatividad están basadas en el estudio de las fases por las que pasa el pensamiento creativo. Edward de Bono, en su libro “Seis sombreros para pensar”, desarrolla su famosa propuesta, que puede ser utilizada en forma grupal o individual para abordar organizadamente cualquier problema, y que consiste en pasar sucesivamente por seis “mentalidades”:

1. Sombrero blanco. Recolección de información y datos objetivos.
2. Sombrero rojo. Atención a las emociones y sentimientos.
3. Sombrero negro. Críticas y pensamientos negativos.
4. Sombrero amarillo. Pensamiento positivo, oportunidades y posibilidades.
5. Sombrero verde. Búsqueda de provocaciones, creatividad, alternativas.
6. Sombrero azul. Síntesis y conclusiones. Organiza las etapas anteriores.

Para fomentar la creatividad, Simberg (1967), uno de los autores más citados en relación al tema, señala que deben ser superados diversos bloqueos con los que solemos encontrarnos al enfrentar un problema, de los cuales los más importantes son:

- El bloqueo perceptual. Es lo que nos impide visualizar la totalidad del problema, limitándonos a nuestra propia mirada del mismo y llevándonos a un planteo erróneo.

- El bloqueo emocional. Está conformado por aspectos afectivos, inseguridades y temores propios, que nos impiden encontrar soluciones alternativas.

- El bloqueo sociocultural. Hábitos, tradiciones y prejuicios adquiridos que nos llevan a plantear respuestas consabidas, en “automático”.

Ciertamente, el aspecto más motivador con respecto a la creatividad es la convicción de la comunidad científica en considerarla una facultad propia de todos los seres humanos, y que todos tenemos posibilidad de desarrollar.
Fuente: Guerra Creativa



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