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Imaginación creadora

Se dice que la Imaginación es la auténtica Inteligencia. Ya hemos hablado muchas veces sobre el III Aspecto cósmico, la Inteligencia, resultante de la reacción y experiencias que va generando el I Aspecto o Voluntad de movimiento y acción. La Inteligencia es la reacción a las acciones de la mera Voluntad, que tras aprender de las experiencias habidas comienza a desarrollar funciones de carácter mental cada vez más complejas y variadas.

Durante ese desarrollo de funciones diversas, la Inteligencia intentará que la Voluntad acepte sus enseñanzas o consejos, lo cual no siempre es posible, es más, en un principio son diametralmente opuestas como corresponde a toda acción con respecto a su reacción, o a toda causa impositora con respecto a su efecto. Es la llamada interacción entre opuestos, cuyos dimes y diretes, fricciones y relaciones, acaban por engendrar al II Aspecto, el Amor o Sensibilidad que suele tener la función de puente, camino del medio o conciliador de opuestos aparentemente irreconciliables hasta su aparición.

De esta manera, cuando el factor Inteligencia va acompañado del factor Sensibilidad, a nada de Voluntad que haya, la Inteligencia puede alcanzar cotas insospechadas. La Inteligencia tiene varias funciones como son el mero raciocinio, la memoria, la erudición, el entendimiento, el conocimiento, el discernimiento, la lucidez, y especialmente, en la medida que todas estas funciones son desarrolladas y se establecen nuevas conexiones mentales como resultado de la interactividad de todo ello, se produce la capacidad de soñar en un mundo mejor. Es la ensoñación de los objetivos llamados utópicos, donde gracias al instrumento de la Imaginación, visualización o contemplación, todo es posible de ser creado, al menos desde un plano meramente mental.

El pensamiento, la Inteligencia, es el mejor instrumento al servicio de la Libertad, que cuando va acompañada de la Sensibilidad, siempre se deriva hacia los innumerables campos de la Imaginación y la Creatividad. Se dice que sólo seremos libres si sabemos pensar por cuenta propia; y si a su vez se desarrolla la Imaginación, no sólo seremos libres sino además creativos, con capacidades artísticas en unos casos, o en otros con capacidad de idear un mundo mejor, tanto en el plano personal como en el colectivo. Qué decir tiene que si se combinan ambas capacidades, el resultado puede ser más completo.

La Imaginación es la capacidad de saltar por encima de las aparentes barreras limitadoras de la actividad humana, abriendo nuevas perspectivas donde antes sólo había conformismo o sumisión a ideas de los otros, o lo que es peor, a imposiciones culturales o ideológicas también de otros. Imaginación bien aprovechada, a corto o largo plazo, siempre acaba en Creatividad, la cual si encima es para mejorar las condiciones de vida del género humano es la mejor manera que se me ocurre para ser útil a la sociedad. Y todas las personas tenemos Inteligencia e Imaginación, independientemente que estén más o menos desarrolladas. Sólo es cuestión de practicar y usar estas herramientas naturales.

Imaginación como para idear un viaje espacial donde una de las innumerables radiaciones de los Pulsar que recorren infatigablemente las profundidades más absolutas del Universo, como si fuera una sutil chispita electromagnéticamente neutra y provista de una misteriosa e ignota información, surca a velocidades de auténtico vértigo por entre incontables vórtices luminosos, los cuales aparecen súbitamente ante la veloz chispita como unos diminutos y fugaces puntos de luz que se van quedando atrás para difuminarse a continuación, dejándose ver por la popa de la susodicha chispita como un ya lejano manto de resplandores cadenciosamente giratorios.

Estando ante semejante visión contemplada a no menos semejante velocidad, la chispita neutrónica optó por uno de los abundantísimos vórtices de luz giratoria, y se dirigió al instante hacia él. Al aproximarse, el puntito giratorio de luz fue ganando en tamaño, transformándose en una descomunal Galaxia que rotaba lenta y majestuosamente, provocando con su movimiento una musical y nebulosa espiral cuyos brazos de materia interestelar iban alargándose lánguidamente hasta parecer que todo el conjunto, en la medida que seguía melodiosa y altivamente dando vueltas y vueltas sobre sí, tendía de improviso a contraerse, a absorberse a sí mismo, para volver a su intangibilidad originaria después de incontables eones de manifestación rotatoria, sonora, luminosa y tangible.

Luego, la chispita galáctica, ante tanto fenómeno cósmico, penetró a través de uno de los brazos de la espiral de la Galaxia; y multitud de Soles con sus respectivos Planetas fueron apareciendo ante la incansable chispita. Aquí también se decidió por uno de los muchísimos Sistemas Solares que había por todas partes, y, como en la vez anterior, el objeto de sus deseos surgió ante su percepción en toda su grandiosidad.

La chispita solar distinguió un radiante Sol, y después ocho o nueve o quizá diez Esferas rotando en derredor del Luminoso Rey. Era como un gigantesco átomo, con su núcleo o centro solar constituido de protones positivos y neutrones andróginos, y con sus electrones negativos o planetas rotando cuan spin y girando a su vez en derredor del núcleo o ígneo Rey Solar. Si la sub estancia molecular de las células de la materia radica en sus diversas y minúsculas estructuraciones atómicas, la sub estancia “molecular” de las Galaxias radicaba en sus diversos e incontables sistemas solares que eran como los átomos del aún desconocido e incomprendido Cosmos, donde las Galaxias bien pueden ser como las células del cuerpo humano.

De esta manera y en definitiva, el Universo es un gigantesco Sistema atómico en movimiento por donde circulan miríadas de diversas energías que interactúan con las energías emanadas de los distintos átomos y conjuntos de átomos que forman los cuerpos celestes debidamente organizados entre sí.

Imaginación como para idear una órbita de nuestro Sistema solar en derredor de otra Estrella de mayor rango que nuestro Sol, tardando el tiempo de 25.000 años terrestres en recorrer dicha órbita, y consecuentemente circulando por diferentes zonas del Espacio sometidas a distintas influencias energéticas de los diversos cuerpos celestes organizados entre sí con una estructura atómica y por lo tanto capaz de emitir sus particulares energías en función del tamaño, velocidad de rotación, temperatura y demás fenómenos físicos y, por ende, electromagnéticos.

Imaginación como para idear un reparto de estos 25.000 años en 12 fases de algo más de 2.000 años, donde en cada una de esas fases la influencia de las energías predominantes en esa etapa de la órbita sea una radiación distinta a la de otras etapas; influyendo así o interactuando con las energías propias de nuestro Sistema solar y en consecuencia de nuestro planeta del cual somos la joya de la corona.

Imaginación como para idear a la joya de la corona como si fuéramos unas antenas capaces de recibir y ser impresionados por esas energías cósmicas de cada etapa; respondiendo en cada caso la Humanidad a esos impulsos que en unas etapas pueden ser predominantemente tendentes a la Contracción, en otras a la Expansión, y en otras, como según está imaginado por algunos seres muy imaginativos, unas fases donde se dan las condiciones psicológicas adecuadas para el conocimiento de las funciones de Contracción y Expansión, desarrollo armónico de ambas funciones, equilibrio de ambas tendencias, y conjunción, fusión o Síntesis en una única unidad en el plano individual, y en una única raza en el plano colectivo de la Humanidad. Es el requisito para volver a la Única Unidad original, de donde partió toda la Creación, según dicen, insisto, algunos seres muy imaginativos.

Imaginación como para idear o suponer que Jesucristo fue el primer marxista del mundo, al menos de nuestra civilización occidental; aseveración acaso no tan imaginativa si accedemos a otra función de la mente quizá no tan romántica pero también de indudable eficacia como es el recurso a la lectura de los llamados Libros Sagrados de Occidente. Frases de Jesucristo tales como “deja todas tus posesiones y sígueme”, o “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico se salve”, o “ama a todo el prójimo como a ti mismo”; o actitudes suyas ante conductas o costumbres irrespetuosas con los más humildes y marginados, parecen más que evidentes de la opinión de Jesucristo respecto a los ricos y poderosos de su época, que en la nuestra bien podría referirse a algunos aspectos del Capitalismo en general y de la Banca en particular; esta última, por cierto y además, de un poder cada vez más increíble y omnímodo ante la pasividad de los gobiernos y sus ciudadanías respectivas.

Imaginación como para idear en un pasaje de esos Libros Sagrados la siguiente enigmática descripción de unos aconteceres al menos dignos de imaginar o reflexionar sobre ello, mucho más para aquellas personas que tengan fe en los textos de la Biblia.

En el Génesis se puede leer: “Los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la tierra y les nacieron hijas, viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí cuantas de entre ellas más les gustaron…En aquel entonces había gigantes (nephilim) en la tierra y también después de que los hijos de Dios se unieran a las hijas de los hombres, y ellas les engendraron hijos; ellos eran los héroes que desde la antigüedad fueron hombres de renombre”.

¿No será esto una descripción del método empleado para que los futuros humanos dejasen de ser animales al recibir el alma humana portadora de conciencia y consciencia que los diferenciaría del resto de los animales? Y si no es eso, al menos que valga para activar nuestra imaginación al reflexionar sobre el sentido de semejante narración en un libro de tan afamada reputación.

Además, aquellos seres tan imaginativos que concibieron la órbita de 25.000 años de duración, o que en esta fase de la dichosa órbita se debe producir la Síntesis de lo aparentemente excluyente, también se imaginaron que la Imaginación era el necesario preludio de lo conocido como Intuición, lo cual sólo podrán rebatir científicamente aquellos científicos de gran imaginación que pese a ello, no dispongan ya al menos de un poco de Intuición. Si los hay, se podría iniciar otra discusión no exenta de imaginación; no obstante, si todos los imaginativos también tienen la percepción de ser algo intuitivos, cabe suponer que aquellos seres tan imaginativos también tan bien sabían de qué estaban hablando.

Así que ¡Viva la Imaginación! y los pupurris que se pueden hacer con ella. Muchas gracias por vuestra amabilidad.


http://www.marioconde.org/blog/2010/01/imaginacion-creadora/