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De como la cultura modela nuestra mente y nuestro cerebro

De como la cultura modela nuestra mente y nuestro cerebro

La mayoría de la gente estaría de acuerdo en que la cultura puede tener una gran influencia en nuestra vida diaria – en la manera de vestir, hablar, o en lo que encontramos divertido. Pero es muchísima más la que se sorprendería al saber que la cultura incluso podría influir en cómo nuestro cerebro responde a distintos estímulos. De hecho, hasta hace bien poco, la mayoría de psicólogos y neurocientíficos dedicados a la investigación daban por sentado que cualquier hallazgo contrastado era trasladable al resto de la humanidad sin importar la cultura a la que uno estaba sujeto. En la década pasada, varias investigaciones han empezado a desvelar como los sistemas culturales de creencias modelan nuestros pensamientos y comportamientos,

Una de las recurrentes diferencias entre culturas es la diferente perspectiva sobre “la individualidad” que se tiene entre las culturas orientales y las occidentales. En nuestra cultura occidental se tiene al individuo como a una entidad única y diferenciada, mientras que las culturas orientales presentan al individuo estrechamente relacionado y dependiente de su contexto social. Estos puntos de vista diferenciados han sido largamente desarrollados por filósofos de ambas culturas. Después de todo, Descartes destacaba “pienso, luego existo”, con lo que probaba que si un sujeto se preguntaba si existía o no, por lo tanto existía dado que era capaz de tener este tipo de pensamientos. Por su parte, Confucio destacaba que un sujeto no puede existir plenamente en su aislamiento, y que un individuo sólo alcanza la forma de existencia suprema una vez logra separar y distinguir mentalmente entre él mismo, sus semejantes y su contexto.

A pesar de que estas distinciones parecen esotéricas, de hecho modelan la psicología contemporánea. Por ejemplo, un hallazgo clásico de la psicología occidental es que la gente es más proclive a recordar adjetivos relativos a uno mismo que otros relativos a miembros de su familia o a extraños. Cuando este estudio fue hecho en China, los participantes recordaban por igual los adjetivos atribuidos a ellos mismos y los relativos a sus familiares.

Basándose en lo arriba descrito y en otros hallazgos parecidos en psicología comparativa, neurocientíficos cognitivos se preguntaron si el cerebro respondería de manera diferente ante información referente a uno mismo, a un familiar y a extraños en unas culturas y en otras. Anteriores estudios en Norte América hallaron que la corteza prefrontal ventral medial (vmPFC en inglés) muestra una mayor activación al ver adjetivos que describen a un individuo en comparación a adjetivos que describen a familiares y a extraños, subrayando su rol en las representaciones individuales. En un estudio hecho en China, la vmPFC se muestra fuertemente activo cuando los participantes ven adjetivos sobre ellos mismos y sobre un familiar, pero en cambio no sucede lo mismo al tratarse de extraños.

Resumiendo, estos hallazgos divergentes encajan con la distinta conceptualización que sobre el individuo tienen las culturas occidentales y las orientales. Por supuesto, este estudio no debería servir para generalizar en exceso las diferencias en cuanto a pensamiento entre culturas. De hecho, existe un gran número de estudios que señalan las semejanzas cognitivas entre culturas. Dicho esto, percibir estas sutiles diferencias debería ayudar a nuestros contemporáneos -expuestos cada vez más al contacto con gente de otras culturas- a apreciar los matices de comportamiento y pensamiento en nuestra interacción, a menudo diaria, con otras personas de distintas culturas.



http://mujercristianaylatina.wordpress.com/2010/02/16/de-como-la-cultura-modela-nuestra-mente-y-nuestro-cerebro/