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Ser creativo

Un día de hace muchos años, mi ocio me arrojó frente a la televisión y pasando de canal en canal, me detuve en un programa que me pareció interesante desde el primer momento. El tema era la creatividad y decían que, analizando la conducta de personas catalogadas como genios – entre ellos Albert Einstein y Marie Curie- encontraron algunas semejanzas en su manera de ser y de vivir; tales como que eran personas que tomaban desafíos y que enfrentaban la realidad modificándola y viéndola de un modo diferente.

Para ser creativo hay que tener visión e imaginación. Muchas de las grandes ideas innovadoras, en un principio fueron rechazadas, relegadas o vistas como una locura, pero los creativos ven más allá; la creatividad es estar a la vanguardia y adelantarse al futuro; es no seguir la corriente sino hallar un camino propio; es encontrar algo nuevo en las cosas más cotidianas y sorprenderse; es ser impredecible y renovarse constantemente; es optar por algo revolucionario en vez de repetir una fórmula ya comprobada. Es pues, obedecer a la fuerza de evolución natural que hay en nuestro interior.

Lamentablemente hoy en día la creatividad es uno de los conceptos más mal entendidos – esta situación es producto en gran medida del desarrollo tecnológico y del nuevo boom del diseño que nos ha dado profesionistas hábiles tecnológicamente e ignorantes teóricamente –. De hecho el concepto ha sido corrompido hasta perder casi por completo su esencia. Porque gran parte de la sociedad cree que ser creativo es hacer imágenes llamativas; valiéndose de fotografías originales, colores vibrantes, efectos digitales impactantes y fuentes tipográficas ilegibles; todo esto provoca que el espectador inmediatamente voltee a verlas y en consecuencia el diseñador puede llamarse creativo. Hay además una idea generalizada de que la creatividad es un chispazo mágico que llega sorpresivamente conducido por las musas de la inspiración.

Quien crea lo anterior, nunca ha creado. Porque la creatividad no tiene nada que ver con eso. La creatividad es, ante todo, inteligencia y sentido común; no es un don sino una cualidad que se puede desarrollar puesto que se trata de un proceso perfectamente racional, producto del análisis y la reflexión, que requiere visión, una mente abierta, una cultura amplia y un pensamiento lógico. Ciertamente, ser creativo implica expresar al go de una forma original, pero sin perder de vista el significado; una imagen original pierde valor si en vez de ayudar obstruye la buena comunicación; es como tener una silla muy original pero que no sirve para sentarse. Si no hay funcionalidad la creatividad se vuelve, en el mejor de los casos, una cualidad estética – pero no queremos imágenes “bonitas”, queremos imágenes poderosas que permanezcan – y la belleza no es eterna ni universal.

Soy creativo cada vez que pienso más allá de lo que ya se ha visto y probado y voy en búsqueda de una alternativa propositiva. La creatividad tiene que ver con ideas y con imaginación; para llegar a ella hay que desafiar la realidad y cambiar el sendero usual por el inexplorado, que forzosamente conlleva una visión más profunda, transgresora e individual. Sin embargo, como diseñador, no hay que olvidar que lo más importante es el mensaje a comunicar; porque a diferencia del artista que apunta a comunicar algo personal y subjetivo, el diseñador tiene que comunicar a un sector de la sociedad algo concreto e indiscutible. Ahora bien, para un diseñador la creatividad no está propiamente en su mensaje – puesto que su mensaje es impuesto, inflexible y objetivo – porque generalmente el mensaje ya se ha dicho antes y muchos más lo están diciendo en ese momento. La creatividad del diseñador radica más bien en la forma en que comunica.

Durante una conferencia de diseño en 2003, Theo Dimson, un reconocido diseñador e ilustrador canadiense, decía: “como personas creativas, su horizonte debe ser infinito, el campo de su plano creativo puede y debe ser inmenso, sin fronteras, ilimitado, así es nuestro universo… a pesar de las limitaciones físicas el ser humano tiene la capacidad de explorar todo el universo”. Nuestra mente nos permite explorar sin restricciones. Y como dice el dicho popular: cada cabeza es un mundo. Y cada uno de esos mundos tiene posibilidades infinitas; siempre podremos descubrir algo estimulante, sorprendente e irrepetible que nos ayudará a obtener la solución al problema de comunicación. La personalidad creativa – esa manera particular en que cada “mundo” soluciona problemas – se relaciona con muchos factores, pero además de las pasiones y aversiones personales, está estrechamente ligada a la capacidad de abstracción, evaluación e interpretación de la información con que cuenta el diseñador – de la información no sólo directamente relacionada con el proyecto a desarrollar, sino en general, pues todos los estímulos que percibimos son fuentes de inspiración –, es decir: lo esencial es la inteligencia, después, la búsqueda; y claro, también influyen las características que nos hacen únicos, pues con habilidad, esas características pueden plasmarse en nuestro trabajo y hacerlo original.



http://beatrizmtzsosa.wordpress.com/2010/02/05/ser-creativo/